Sinopsis
A partir de textos cedidos por Rafael Álvarez El Brujo, Antonio Campos construye un relato escénico donde tradición oral, pensamiento crítico y humor se funden en una celebración del arte de la juglaría, tomando a Don Quijote como ejemplo de la renuncia a uno mismo en pos de un bien mayor.
El Quijote es solo una excusa. Esta función no va de la obra de Cervantes: destila su esencia para desencadenar un delirio, una locura, y viajar a la época de las “aladas palabras”, como las llamó Homero.
Una época en la que los poemas se recitaban junto al fuego, perpetuando la costumbre heredada de las tribus nómadas, cuando los ancianos narraban los viejos cuentos de sus ancestros y las hazañas de sus héroes.
Este es mi homenaje al oficio inevitable del ser humano, el que nunca desaparecerá mientras alguien quiera contar y otro quiera escuchar e imaginar.
Acuérdate —me dijo “El Brujo”—, ya lo escribió Miguel de Cervantes: nuestro oficio es de Quijotes andantes.

